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Noticias de Río Negro y Neuquén

Se cumplen ocho años de la erupción del volcán Puyehue

El 4 de junio de 2011, fue un día negro donde Bariloche y Villa La Angostura quedaron a oscuras a las 3 de la tarde. Fueron meses de vivir entre cenizas, con el aeropuerto cerrado y la economía local que se desplomó. En poco tiempo la región se puso de pie.



La erupción del volcán ubicado entre las regiones de Los Ríos y de Los Lagos, en Chile, afectó principalmente a Villa La Angostura y a Bariloche, y ambas ciudades quedaron cubiertas por las intensas capas de cenizas.

La erupción del volcán Puyehue fue la de mayor magnitud que afectó en 10.000 años el área de Argentina y la correspondiente región chilena.

Las consecuencias fueron terribles. Varios meses viviendo entre cenizas, polvo y mascarillas. Paleando arena volcánica de todos lados. La economía local se derrumbó y no hubo temporada de invierno ni de verano.

La ciudad debió una vez más, ponerse de pie y requirió de la ayuda de todos. Las primeras horas fueron las más desconcertantes, sin luz y juntando agua, con gente desesperada buscando barbijos. Además del cuidado de mascotas, adultos mayores y gente con problemas respiratorios.

Ese día el temor y la incertidumbre provocaron que los vecinos vaciaran de agua y alimentos las góndolas de los mercados; en un amplio radio entre Neuquén y Chubut se interrumpieron los vuelos y se cortó por momentos el tránsito en la Ruta Nacional 40.

El sábado 4 de junio de 2011, alrededor de las 15, se abrió una fisura en el cordón volcánico Caulle, junto al volcán Puyehue, a unos 90 kilómetros al Noroeste en línea recta de Bariloche y 40 kilómetros al Oeste de Villa La Angostura.

La efusión consistió en una lava viscosa; que brotó del volcán y cayó por la ladera oeste, fluyendo por un canal de aproximadamente 50 metros de ancho por 100 metros de largo. Asimismo, continuaba la actividad sísmica a un promedio de dos sismos por hora, con momentos de gran intensidad.

Poco después el cielo de la zona se cubrió completamente, “se hizo de noche” y comenzó a caer del lado argentino de la frontera, toneladas de arena y ceniza volcánicas.

En Bariloche, pasadas las tres de la tarde de aquel sábado frío y soleado, el cielo se empezó a cerrar, comenzó a caer “granizo” de arena y luego se oscureció. No había avisos previos del gobierno municipal ni de Defensa Civil, por lo que la gente salió desesperada a abastecerse de todo lo que podía, sobre todo de agua. Muchos alcanzaron a tapar sus vehículos porque las piedras que caían eran cada vez más grandes.



La noticia empezó a circular, era lo único que pasaban los noticieros. Todos tenían una versión distinta de lo que había que hacer, qué pasaría con los servicios, cuánto duraría, etc. Además, se desató una tormenta eléctrica, lo que hizo más dramática la situación.

Cerca de la medianoche, cesó la caída de arena y la ciudad quedó en silencio bajo unos 15 centímetros de ceniza volcánica. La mañana del día siguiente pareció un domingo nevado, pero en vez de blanco, todo estaba teñido de un gris opaco.

Lo demás es historia conocida, muchos negocios cerraron, el gobierno nacional debió asistir de diferentes formas a la Municipalidad y lo más emocionante: las campañas “Bariloche mi casa”, donde los vecinos se autoconvocaron para limpiar las veredas y calles de la ciudad.

Fuente: El Cordillerano