Alejo Insaurralde, un pastor evangélico de Viedma, fue condenado ayer a ocho años y medio de prisión por “abuso sexual gravemente ultrajante y doblemente agravado por el vínculo” hacia su nieta. La sentencia fue confirmada por el juez Guillermo Bustamante, quien aceptó los términos de un acuerdo entre la Fiscalía y la Defensa.

Bustamante también hizo lugar al pedido de la Fiscalía -representada por Juan Pedro Puntel y Julia Mosquera- de la prisión preventiva domiciliaria, hasta que quede firme la condena, con custodia policial.

La joven hizo público su caso y a través de la página de la agrupación Sobrevivientes de ASI Río Negro contó que “después de un año de trabajo terapéutico y gracias al amor incondicional de mis amigxs, compañerxs, y una parte de mi familia, realicé la denuncia el 19 de abril del 2018”.

Los abusos transcurrieron cuando tenía entre 2 y 14 años.

(Foto: diario Río Negro)