Mauricio Macri comenzará a partir del 10 de diciembre un Gobierno sin mayorías en el Congreso. Cambiemos estará obligado a negociar en cada sesión, no sólo para lograr quórum y habilitar los debates, sino también para aprobar las leyes. Será un desafío delicado que demandará el trabajo de un interlocutor con los gobernadores del PJ que cuentan con legisladores nacionales propios, además de tener que cohabitar dentro de la coalición ganadora con la inestable e imprevisible UCR de Ernesto Sanz.

Desde la renegociación de la deuda con los denominados holdouts hasta la cobertura de las vacantes en la Corte Suprema de Justicia, Macri tendrá una agitada agenda parlamentaria en el verano 2015/2016. El Frente Renovador de Sergio Massa aparece como el aliado potencial más próximo, además de los gobernadores peronistas new age como el salteño Juan Manuel Urtubey, el cordobés Juan Schiaretti y el sanjuanino Sergio Uñac. Fueron los diputados de estas provincias quienes amagaron en la última sesión con rechazar la designación de los nuevos auditores de la nación, Juan Forlón y Julián Álvarez, ambos de La Cámpora, y apadrinados por Cristina de Kirchner.

En el Senado, el Frente para la Victoria conservará el quórum propio y la mayoría. Una Cámara que, de no prosperar acuerdos, podría actuar como peaje de los proyectos de Macri Presidente teniendo en cuenta que responde directamente a los gobernadores. Allí, por segunda vez en la historia, luego de Isabel Martínez de Perón, habrá una mujer como máxima autoridad del Senado: Gabriela Michetti. Cambiemos contará con 15 senadores propios sobre un total de 72 bancas. Más allá de la presencia de la vicepresidente, el rol de negociador en esa Cámara estará a cargo de Federico Pinedo, quien viene de presidir el bloque PRO en la Cámara de Diputados. Macri deberá apoyarse también en la bancada de la UCR que deja vacante Gerardo Morales y en el Peronismo federal de Carlos Reutemann y Adolfo Rodríguez Saá.

En la Cámara de Diputados, donde Emilio Monzó y el radical Mario Negri disputan la presidencia de ese cuerpo, Cambiemos sumará unos 86 legisladores propios, entre PRO, UCR y Coalición Cívica. Con la treintena del Frente Renovador y algunos acuerdos con las provincias, podría arañar el quórum de 129 diputados sentados en sus bancas. La jefatura de bloque recaería en Patricia Bullrich, una figura que despierta resistencias internas. El próximo 3 de diciembre deberán designarse las autoridades y realizar un fino trabajo de equilibrio para poder negociar a la hora de votar leyes.

Según los resultados de los comicios del 25 de octubre, en la que se eligieron los cargos legislativos, el peronismo oficialista tendrá 97 diputados. A ellos se le suman aliados, pero éstos suelen estar atados a los vaivenes de la política, por lo que habrá que ver qué ocurre con el correr del tiempo. El radicalismo y el PRO unidos tienen 86 diputados que actuarán en un mismo interbloque de Cambiemos con presidentes diferentes y un jefe por encima que coordinará. A ese grupo deben sumarse los más independientes diputados de la Coalición Cívica que suman 7.

Atrás vienen los árbitros del quórum: el Frente Renovador de Sergio Massa quedó con 27 bancas, Progresistas 6, la Izquierda con 4 y Proyecto Sur con 1.

Fuente: Ámbito.com