Están en condiciones de emitir facturas oficiales, acceder a las prestaciones de las obras sociales y realizar aportes jubilatorios.

Más de 457 mil personas se inscribieron como monotributistas sociales bajo la figura de personas físicas, asociados a cooperativas de trabajo o como integrantes de proyectos productivos, desde el lanzamiento de esta nueva categoría tributaria.

El Monotributo Social reconoce la realización de actividades productivas, comerciales y de servicios por parte de la población en situación de vulnerabilidad social.

A través de este tipo de políticas de generación de empleo enmarcados en Argentina Trabaja, Desarrollo Social permite que mujeres y hombres de todo el país puedan sumarse a la economía formal mediante el crecimiento de sus emprendimientos independientes.

A partir del reconocimiento de sus actividades y de su inclusión como contribuyentes, las y los trabajadores están en condiciones de emitir facturas oficiales, acceder a las prestaciones de las obras sociales del Sistema Nacional de Salud tanto para sí como para sus familias, y realizar aportes jubilatorios.

Al mismo tiempo, alrededor de 22 mil personas (casi el 5% del total de inscriptos desde el año 2004) han solicitado la baja para pasarse a una categoría tributaria superior, lo que destaca la fuerza de esta política pública como primera oportunidad de trabajo.

Al Monotributo Social pueden inscribirse aquellas personas que estén desarrollando una única actividad económica -ya sea productiva, comercial o de servicios-, cooperativas de trabajo y grupos de hasta tres integrantes que lleven adelante proyectos productivos. En todos los casos, debe tratarse de emprendedores en situación de vulnerabilidad socialque no generen ingresos anuales superiores a los correspondientes a la categoría más baja del monotributo general.